La vida de Isi Palazón refleja una trayectoria de superación en el fútbol español, desde sus inicios en Cieza hasta consolidarse como referente del Rayo Vallecano. Su camino, lleno de obstáculos y aprendizajes, se convirtió en ejemplo para jóvenes que buscan abrirse paso en un entorno exigente.
El vínculo de Isi con el balón comenzó en su localidad natal, Cieza, conocida por su afición al fútbol y figuras como José Antonio Camacho. Destacó en las categorías inferiores y atrajo la atención del Real Madrid, que lo sumó a su cantera a los trece años.
Su paso por La Fábrica fue breve por dificultades de adaptación, lo que motivó su regreso a casa. Pese a la decepción, volvió a llamar la atención tras un torneo organizado por el Villarreal, donde firmó un contrato juvenil de tres años. Al terminar, el club decidió no renovar su vínculo.
Ese golpe fue determinante en su vida y economía. En el podcast Offsiders, Isi relató: “Esa torta de realidad llegó rapidísimo. De cobrar, imagínate con esa edad, 1.800 – 2.000 euros, a cobrar 0 euros y tener un cheque para cobrarlo el mes siguiente y decías tú: ahora, ¿qué hago?”.
La incertidumbre aumentó por la falta de respaldo de su agencia de representación: “En esa época tenía una agencia de representación. ‘Hablamos la semana que viene’ y… yo no recibí ninguna llamada a partir de que me echaron. No he vuelto a saber nada desde entonces de esa agencia”.
El regreso a Cieza supuso cambios profundos en su día a día y en su visión del fútbol. Lejos de la infraestructura del Villarreal, enfrentó rutinas menos favorables: entrenamientos nocturnos y recursos limitados en un club local. “Defraudado conmigo mismo, frustrado de ver lo que tenía… Allí llegaba al vestuario y tenía mis chanclas, mis botas, mi toalla, todo preparado”, recordó, marcando el contraste con la precariedad de su nueva realidad.

“En Cieza tenía que llevarme mi mochila con todo, llevármela, traerla. El Cieza entrenaba a las 8, 8:30 de la tarde, con gente que terminaba de trabajar. En invierno… yo llegaba y decía: no sé si me he dejado las manos en casa, pero no las siento”.
Isi combinó el fútbol con trabajos en el campo, como la recogida de melocotones, para ayudar a la economía familiar, recibiendo solo 300 euros mensuales que le daba un amigo de su padre ante la falta de recursos del club.
“Me los daba un amigo de mi padre, de su bolsillo. A mí no me pagaba el Cieza, me pagaba esa persona, porque el club ya no podía hacer más esfuerzo. En esa época no había dinero en Tercera División”, contó. Compartió que esas jornadas laborales eran compartidas con un amigo para conseguir ingresos extra, aunque reconoció entre risas que el trabajo no era especialmente productivo.
Un elemento singular de su historia es su infancia en un colegio, debido al empleo de su padre como conserje. “Mi historia empezó– es algo peculiar por el simple hecho de que yo me he criado en un colegio”. Crecer rodeado de instalaciones deportivas fue determinante: “Imaginaos dos pistas de fútbol sala para mí, una de fútbol, de baloncesto, bádminton”, recordó, añadiendo que es “lo mejor que me ha pasado”. Entre sus memorias figura también el temor a las calificaciones escolares: “cuando tenían que decir las notas a final de curso me metía debajo de la cama”.
El ascenso de Isi tuvo un punto de inflexión cuando el filial del Murcia se interesó por su fichaje. Luego, la Ponferradina, en Segunda B, le abrió las puertas para relanzar su carrera. Suele referirse a Bolo, exjugador y entrenador, como una figura clave en ese periodo.
La progresión fue constante hasta que el Rayo Vallecano apostó por su llegada en 2019. En 2021, debutó en Primera División a los 27 años y ayudó a la clasificación del club a la Conference League. En la presente temporada, el jugador murciano ha participado hasta el momento en un total de 9 goles para su equipo, repartidos en cinco goles y cuatro asistencias.
Con perspectiva, uno de los actuales capitanes del Rayo Vallecano envía un mensaje a quienes atraviesan situaciones similares: “Seguro que habrá gente que se sienta identificada, pero sobre todo es para los que están en ese momento, que tomen cartas en el asunto antes de que les pase. La herramienta suficiente es tu cabeza, eres tú. Estudia, ten la mente distraída, aprovecha las oportunidades. Cuando tus padres te dicen algo, en el 99% de los casos es por tu bien”, expresó al podcast Offsiders.





