La primera ministra italiana Giorgia Meloni afronta una crisis política tras la derrota de su reforma judicial en un referéndum celebrado esta semana, resultado que ha desencadenado la dimisión de una ministra y dos altos cargos. El revés marca la primera gran derrota de Meloni desde que asumió el poder en octubre de 2022 y pone en entredicho la estabilidad de su Gobierno de coalición.
Hasta hace pocos días, el horizonte político de Meloni parecía despejado en el tramo final de una legislatura que concluye en 2027. Sin embargo, el rechazo mayoritario de la ciudadanía a la reforma, considerada clave para agilizar el sistema judicial italiano, ha modificado drásticamente el escenario. La oposición de centro-izquierda, que había rechazado en bloque la propuesta, celebró el resultado con entusiasmo, mientras en el oficialismo se evidenciaba malestar y sorpresa por el desenlace.
Tras el fracaso en el referéndum, el subsecretario del Ministerio de Justicia, Andrea Delmastro, y la jefa de Gabinete, Giusi Bartolozzi, presentaron su renuncia el martes. Delmastro, miembro del partido Hermanos de Italia y antiguo aliado de Meloni, arrastraba polémicas previas, como una condena por revelar información confidencial y la revelación de que compartía negocios con la hija de un individuo vinculado a la mafia. Bartolozzi, ligada a Forza Italia, había sido criticada por comparar a los jueces con “un pelotón de fusilamiento” y era objeto de una investigación relacionada con la liberación de un criminal libio en un avión del Estado.
En paralelo, la ministra de Turismo, Daniela Santanchè, se convirtió en el foco de presión tras meses de estar bajo investigación por presunto fraude y falsificación de informes financieros en una editorial que dirigía previamente. Aunque había resistido los pedidos de dimisión, Meloni solicitó de manera pública y escrita su salida, en cumplimiento de una peculiaridad del sistema político italiano: el jefe de Gobierno no puede destituir ministros directamente, pues son nombrados por el presidente de la República.
Santanchè, figura relevante del partido Hermanos de Italia, intentó presentarse en su ministerio el miércoles, pero terminó presentando su renuncia en una carta dirigida a Meloni. En la misiva expresó su “amargura” y defendió la limpieza de su historial penal, aduciendo que no deseaba ser convertida en “chivo expiatorio” del fracaso en la consulta popular. La ministra alegó que, si se mantuvo en el cargo algunas horas tras la petición de dimisión, fue para evitar que su renuncia se interpretara como una consecuencia directa del resultado del referéndum.
La reforma judicial impulsada por el Gobierno de Meloni había sido presentada como un paso fundamental para modernizar un sistema criticado por su lentitud y burocracia, pero los detractores alertaron sobre el riesgo de que las medidas concentraran demasiado poder en el Ejecutivo y debilitaran los contrapesos institucionales. La derrota en el referéndum, ampliamente vista como una prueba de confianza en la gestión de Meloni, ha agudizado las dudas sobre la cohesión interna de la coalición gobernante y la capacidad de la primera ministra para mantener el control político en los meses restantes de su mandato.
La dimisión de Santanchè, la segunda baja ministerial relevante desde que Meloni asumió el poder, desactiva una moción de censura impulsada por el Partido Demócrata y el Movimiento Cinco Estrellas prevista para la próxima semana. De haber continuado en el cargo, la votación habría obligado al partido de Meloni a una situación incómoda, al tener que decidir entre apoyar a la ministra o alinearse circunstancialmente con la oposición en una votación clave.
(Con información de EFE, AFP y AP)





