El presidente ruso, Vladimir Putin, inicia este martes una visita oficial de dos días a China para reunirse con el líder chino, Xi Jinping, en un viaje centrado en la cooperación económica, la coordinación sobre asuntos internacionales y la posible concreción de acuerdos energéticos entre ambos países.
La visita se produce menos de una semana después del viaje del presidente estadounidense, Donald Trump, a Beijing y coincide con el 25 aniversario del Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación firmado entre Rusia y China en 2001, además del 30 aniversario de su asociación estratégica.
Según la Cancillería china, Putin y Xi intercambiarán puntos de vista sobre la relación bilateral y sobre asuntos internacionales “de interés mutuo” y aportarán “más estabilidad” al escenario internacional. El Kremlin adelantó que ambos líderes firmarán una declaración conjunta y otros documentos bilaterales durante la visita.
La prensa estatal china presentó la llegada del mandatario ruso como parte del creciente protagonismo diplomático de Beijing tras la visita de Trump a la capital china. Durante ese encuentro, Xi describió la relación entre China y Estados Unidos como “la más importante del mundo” y sostuvo que ambas potencias debían verse “como socios y no como rivales”.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el viaje también permitirá a Moscú recibir información directa e intercambiar puntos de vista con China sobre las conversaciones mantenidas entre Beijing y Washington.
El subdirector del Centro para China y la Globalización, Wang Zichen, declaró: “La visita de Trump trató sobre estabilizar la relación bilateral más importante del mundo; la visita de Putin trata sobre tranquilizar a un socio estratégico de larga data”. El analista añadió: “Para China, estas dos vías no son mutuamente excluyentes”.
Putin visitó China por última vez en septiembre de 2025 para asistir a la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái en Tianjin, participar en un desfile militar por el 80 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial y mantener conversaciones con Xi.
En aquella ocasión, Xi describió a Putin como un “viejo amigo”, mientras que el presidente ruso llamó a su homólogo chino “querido amigo”.
En abril, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, visitó Beijing y se reunió con Xi, quien calificó la relación bilateral como “preciosa” en el contexto internacional actual. El mandatario chino afirmó que ambos países necesitaban fortalecer su coordinación estratégica para defender sus intereses compartidos y preservar la unidad de los países del Sur Global.
Uno de los principales asuntos de fondo de la visita será la guerra en Ucrania. Varios países europeos continúan reclamando a China que utilice su influencia sobre Rusia para favorecer una salida negociada al conflicto.
Recientemente, Beijing insistió en que todavía existe “esperanza” en las negociaciones y reiteró que seguirá desempeñando “un papel constructivo” en apoyo de los esfuerzos de paz.
Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, China mantuvo una posición ambigua. Por un lado, pidió respeto a la soberanía y la integridad territorial de todos los países y, por otro, insistió en considerar las “legítimas preocupaciones de seguridad” de todas las partes.
Poco antes del comienzo de la invasión, Xi y Putin proclamaron en Beijing una “amistad sin límites” entre ambos países.
La cooperación energética ocupará un lugar central durante las conversaciones. China se consolidó como el principal socio comercial de Rusia y se convirtió en el principal comprador de petróleo y gas ruso, mientras Moscú busca ampliar sus exportaciones energéticas hacia Asia.
Medios oficiales chinos señalaron que el comercio bilateral alcanzó los 227.900 millones de dólares en 2025 y destacaron una diversificación hacia sectores como maquinaria, tecnología, comercio electrónico y otras áreas emergentes.
Rusia busca desde hace años concretar el proyecto del gasoducto Fuerza de Siberia-2, una infraestructura de 2.900 kilómetros destinada a transportar gas ruso hacia China a través de Mongolia.
Según los datos difundidos, Moscú suministró a China 101 millones de toneladas de petróleo y 49.000 millones de metros cúbicos de gas durante el último año. Un eventual nuevo acuerdo permitiría sumar otros 50.000 millones de metros cúbicos de gas.
Putin afirmó este mes que Moscú y Beijing alcanzaron “un paso muy sustancial en nuestra cooperación en el sector del petróleo y el gas”.
“Prácticamente todos los temas clave han sido acordados”, sostuvo el mandatario ruso. “Si conseguimos finalizar estos detalles y llevarlos a una conclusión durante esta visita, estaré extremadamente complacido”.
El presidente ruso también describió la relación bilateral como un factor de equilibrio internacional. “La interacción entre naciones como China y Rusia indudablemente sirve como un factor de disuasión y estabilidad”, declaró.
Putin además sostuvo que Moscú considera positivo el diálogo entre Beijing y Washington. “Solo podemos beneficiarnos de esto, de la estabilidad y del compromiso constructivo entre Estados Unidos y China”, afirmó.
(Con información de AP y EFE)




