Flybondi opera con solo dos aviones activos en medio de una profunda crisis financiera

En Economía
junio 03, 2026
La aerolínea low cost enfrenta una reducción drástica de su flota y acumula miles de cancelaciones que afectan a cientos de miles de pasajeros.

La crisis que atraviesa Flybondi se profundiza con una reducción significativa en su capacidad operativa: actualmente solo cuenta con dos aviones activos. En las últimas horas, incluso llegó a operar en el Aeroparque Jorge Newbery con un único avión, realizando cuatro vuelos y cancelando otros doce. Esta situación refleja la gravedad de los problemas que enfrenta la compañía.

En los últimos meses, Flybondi acumuló más de 2.500 cancelaciones, afectando a aproximadamente 350.000 pasajeros, según datos recientes de la consultora Adventus. La low cost, que comenzó a operar en 2018 tras la apertura del mercado aéreo impulsada por el gobierno de Mauricio Macri, atraviesa una de sus mayores crisis desde su fundación. Actualmente, 11 de sus aviones están fuera de servicio, principalmente por problemas relacionados con el mantenimiento y el pago de contratos de leasing, que son los alquileres de las aeronaves.

Esta situación impacta directamente en la puntualidad de la aerolínea. En mayo, Flybondi tuvo un cumplimiento horario de apenas 26,64%, con cancelaciones que alcanzaron el 46,93% de sus vuelos programados. En contraste, otras dos aerolíneas que operan vuelos de cabotaje en Argentina, Aerolíneas Argentinas y JetSmart, lograron en el mismo mes niveles de puntualidad cercanos al 90% y cancelaciones inferiores al 1%.

Fuentes del sector indicaron que Flybondi necesita al menos 25 millones de dólares para recomponer parcialmente su operación. Sin embargo, la falta de inversores dispuestos a asumir ese riesgo dificulta cualquier intento de normalización a corto plazo. Además, especialistas del mercado señalan que la estrategia de programar vuelos por encima de la capacidad real de la flota —lo que genera ingresos anticipados pero termina en cancelaciones— ha deteriorado la confianza tanto de los usuarios como de los organismos regulatorios.

La crisis de Flybondi tiene un impacto directo en el mercado aerocomercial argentino, donde la compañía había logrado posicionarse como la segunda operadora de cabotaje, detrás de Aerolíneas Argentinas. Su deterioro provoca un reordenamiento de la demanda, con pasajeros que migran hacia otras aerolíneas en busca de mayor previsibilidad y seguridad en sus vuelos.

La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) ya había intervenido en situaciones similares. A fines de 2025 y comienzos de 2026, el organismo labró actas de infracción por cancelaciones y reprogramaciones sin aviso previo, evidenciando las dificultades operativas que se profundizaron en los últimos meses. En este contexto, a fines de mayo se produjo un cambio clave en la conducción de Flybondi: Mauricio Sana dejó el grupo COC Global Enterprise, controlador de la aerolínea, tras más de siete años vinculado al proyecto. En febrero, Sana había dejado su cargo como CEO, siendo reemplazado por Paz Lovisolo, quien actualmente también preside la compañía.

Flybondi inició sus operaciones en 2018 como parte de la apertura del mercado aerocomercial impulsada durante el gobierno de Mauricio Macri, con un modelo de bajo costo orientado a ampliar el acceso a los vuelos domésticos. En sus primeros años, logró una rápida expansión, incorporando nuevas rutas y captando una porción significativa del mercado. Sin embargo, el cambio de control accionario a mediados de 2025 —cuando el grupo Cartesian fue reemplazado por COC Global Enterprise— marcó un punto de inflexión. Bajo la conducción de Leonardo Scatturice, la empresa anunció un ambicioso plan de expansión que incluía la incorporación de hasta 35 aeronaves y un crecimiento del 230% en su flota en cuatro años.

Este plan, sin embargo, no se concretó según lo previsto. Las demoras en la llegada de aeronaves alquiladas, sumadas a dificultades financieras y operativas, derivaron en un aumento sostenido de cancelaciones desde fines de 2025. La crisis actual refleja las consecuencias de esos problemas acumulados y la falta de recursos para revertir la situación.

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