Edmundo Tamagno, un empleado con 20 años de servicio en el Instituto Autárquico Provincial del Seguro de Entre Ríos (IAPSER), fue despedido a fines de marzo de 2025 sin causa justificada ni explicaciones claras. En una entrevista con Diario Junio, expresó su dolor: “Sentí como que un tren me chocó de frente”. El despido, comunicado por un abogado y una escribana, incluyó una frase despectiva: “Bueno, tomate un vaso de agua y andate”. Tamagno denuncia que no tuvo acceso a su acta de despido y que su liquidación fue mal calculada, afirmando: “Siguen jugando conmigo”.
El caso de Tamagno no es aislado. Según el relato publicado en Diario Junio, los despidos en IAPSER se enmarcan en una política de “readecuación” que, en la práctica, no parece existir, ya que los puestos vacantes son ocupados rápidamente por otras personas, muchas veces allegadas al poder. Tamagno cuestiona esta situación: “Todos sabemos que la empresa está incorporando gente constantemente. Entonces, ¿por qué yo? ¿Por qué así? ¿Por qué sin causa?”. Además, señala un clima de temor entre los empleados, quienes evitan pronunciarse públicamente por miedo a represalias.
El nuevo directorio del IAPSER, con sede en Buenos Aires y poca presencia en la provincia, es criticado por su falta de conexión con los trabajadores. Tamagno lamenta que “no conocen la familia del IAPSER” y han generado un ambiente de desarraigo y autocensura. “Ni siquiera pudieron saludarme o hacer un comentario en redes sociales porque tienen miedo, y los entiendo”, afirmó. Este clima de terror, según el testimonio, afecta la posibilidad de empatía entre compañeros y frena cualquier intento de resistencia o reclamo.
A nivel oficial, no se han encontrado comunicados del IAPSER ni del Gobierno de Entre Ríos que expliquen o justifiquen estas desvinculaciones hasta la fecha de corte de esta nota (3 de agosto de 2025). En el sitio web oficial del IAPSER (www.iapser.gov.ar), no hay menciones a reestructuraciones o despidos masivos. Sin información verificable de fuentes gubernamentales, el caso se sostiene en los testimonios publicados por Diario Junio.
Tamagno, quien hoy trabaja como chofer de Uber para sostener a sus cuatro hijos, expresó su indignación en una carta pública donde destacó su dedicación al instituto: “Trabajé feriados, fines de semana y horas extras sin pedir nunca nada”. Su historia refleja una problemática más amplia en la gestión provincial y nacional, donde las reestructuraciones son utilizadas como excusa para despidos que, según los afectados, carecen de transparencia y fundamento.






