Las universidades públicas nacionales de Argentina enfrentan un nuevo conflicto con el Gobierno nacional debido a la insuficiencia de fondos para gastos administrativos y la necesidad de actualizar los salarios conforme a la inflación. Esta situación motivó la convocatoria a una marcha federal para el 12 de mayo, en la que participarán docentes y autoridades universitarias. Emiliano Cagnacci, secretario general de la Asociación de Docentes de la Universidad de Buenos Aires (ADUBA), expresó críticas concretas hacia el accionar del Ejecutivo en diálogo con Infobae en Vivo Al Amanecer.
El reclamo principal se centra en la demanda de actualización salarial para docentes y no docentes, quienes denuncian una pérdida real del 32% de su poder adquisitivo. Además, exigen la actualización de las partidas destinadas al funcionamiento de las universidades para asegurar la continuidad de las actividades académicas y el sostenimiento de las becas estudiantiles. Cagnacci destacó que el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que agrupa a los rectores de las universidades públicas, advirtió en su reunión del 27 de marzo que desde diciembre pasado hasta la actualidad se han perdido siete salarios en términos reales.
El conflicto también incluye una denuncia por el incumplimiento, por parte del Poder Ejecutivo, de la ley sancionada por el Congreso y respaldada por el Poder Judicial que establece la actualización de los salarios y gastos universitarios. En este marco, la reciente decisión de fijar el valor de la Beca Progresar en 35.000 pesos, equivalente al valor de diciembre de 2023, generó rechazo. Cagnacci cuestionó: “Yo quisiera saber quiénes de los que estamos acá, que tenemos hijos en edad de estar en la universidad, pueden sustentarse un mes con 35.000 pesos”.
El impacto en los salarios docentes es uno de los aspectos más preocupantes. Según Cagnacci, solo en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires se perdieron 438 cargos docentes desde diciembre de 2023 hasta la fecha, debido a renuncias motivadas por la baja salarial. El máximo cargo jerárquico, profesor titular sin antigüedad, percibe un salario neto que apenas supera el millón quinientos mil pesos, cifra que apenas supera la canasta básica de pobreza para una familia tipo, que en marzo fue estimada por el INDEC en 1.434.000 pesos. “¿Qué profesional con ese salario puede dedicarse exclusivamente a la docencia, investigación, extensión y estar al frente de las aulas?”, cuestionó Cagnacci.
En el extremo inferior, un ayudante de primera simple cobra alrededor de 270.000 pesos netos y un ayudante de segunda, categoría destinada a estudiantes avanzados, recibe 140.000 pesos. Cagnacci señaló que “¿qué estudiante avanzado puede querer proyectarse en la docencia universitaria cuando el salario que hoy le estamos ofreciendo como sociedad para esa función es de 140.000 pesos? Seguramente ninguno”.
La brecha salarial también afecta a los trabajadores no docentes. En la Universidad de Buenos Aires, el salario promedio para esta categoría es la categoría cinco, que no llega al millón de pesos netos, muy por debajo de la canasta básica de pobreza. Cagnacci destacó que esta categoría incluye una gran diversidad de funciones, desde personal administrativo hasta trabajadores de hospitales universitarios.
El conflicto se profundiza por la falta de negociaciones formales. “El último llamado a paritarias, tanto para docentes como para no docentes, fue en el segundo semestre de 2024. Ya llevamos un año y medio sin un llamado formal, incumpliendo los convenios colectivos”, alertó el secretario general de ADUBA. Esta situación afecta no solo la reducción de cargos docentes, sino también el funcionamiento cotidiano de las universidades, el deterioro de su infraestructura y servicios, incluyendo becas, investigación y extensión universitaria.
La marcha federal universitaria está convocada para el 12 de mayo a las 17 horas en la Plaza de Mayo, donde docentes y autoridades buscarán visibilizar sus reclamos y exigir respuestas del Gobierno nacional.




