Este martes, en la Cámara de Diputados de Entre Ríos, se interpela al ministro de Salud provincial, Daniel Blanzaco, para que informe sobre las estadísticas, políticas de prevención y recursos asignados para abordar el suicidio y la salud mental en la provincia. Durante su exposición, Blanzaco confirmó que los hechos e intentos comenzaron a registrarse en julio de 2023, alcanzando un total de 841 casos hasta la fecha.
El suicidio en Entre Ríos se ha consolidado como una problemática compleja de salud pública que afecta no solo a las personas involucradas, sino también al entramado social. Según el ministro, este fenómeno debe entenderse como el resultado de múltiples factores sociales, económicos y relacionales que generan situaciones de vulnerabilidad y requieren respuestas integrales, coordinadas y sostenidas en el tiempo.
Los datos más recientes muestran que en 2024 la tasa de mortalidad por suicidio llegó a 13,5 casos por cada 100.000 habitantes, manteniendo una tendencia ascendente desde 2001. La desigualdad por género es notable: los varones presentan una tasa de 23,7, muy superior al 3,66 registrado en mujeres. En cuanto a la edad, las personas mayores de 65 años siguen siendo uno de los grupos más afectados, aunque se observa un aumento preocupante en la población joven. Territorialmente, los departamentos de Colón, Federal, Victoria y Gualeguay son los más críticos, lo que destaca la necesidad de intervenciones específicas para cada región.
Los intentos de suicidio, que forman parte del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS 2.0) con notificación obligatoria y carga semanal, permiten ampliar la comprensión del fenómeno. Entre julio de 2023 y febrero de 2026 se notificaron 841 intentos en 36 establecimientos públicos con internación. El 75,74% de estos casos corresponde a jóvenes de entre 15 y 29 años, mientras que el 12,36% pertenece a adolescentes de 10 a 14 años, un dato especialmente alarmante. A diferencia de la mortalidad, el 63% de los intentos fueron protagonizados por mujeres. Además, el 25,2% de los casos tenía antecedentes de intentos previos, lo que subraya la importancia de estrategias de seguimiento y acompañamiento continuo.
Para enfrentar esta situación, la provincia implementa una estrategia basada en el trabajo en red que articula centros de salud, hospitales, instituciones educativas y espacios comunitarios. El Programa Provincial de Prevención del Suicidio, dependiente de la Dirección General de Salud Mental, fue fortalecido en 2025 con equipos técnicos especializados y líneas de acción centradas en promoción, prevención, asistencia y posvención. Durante ese año se realizaron 87 capacitaciones y conversatorios dirigidos a equipos de salud y actores comunitarios para mejorar la detección temprana y la intervención oportuna.
La comunicación responsable es otro eje fundamental. Se impulsaron formaciones para periodistas y funcionarios con el fin de mejorar el tratamiento mediático de la salud mental y evitar estigmatizaciones. La campaña “Decilo”, desarrollada junto a la Cámara de Diputados, busca visibilizar la problemática y promover la Línea 135, un servicio telefónico gratuito y profesional disponible las 24 horas.
En 2026, hasta el 16 de febrero, se registraron 1.862 llamadas a la Línea 135. El 21% correspondió a pedidos de orientación, el 14% a crisis de angustia y el 4% a situaciones relacionadas con suicidio. Estas intervenciones permitieron 75 derivaciones efectivas al sistema sanitario, demostrando la capacidad de la línea como puerta de entrada a la atención en salud mental.
En términos presupuestarios, la inversión en salud mental representa el 8,40% del total del Ministerio de Salud provincial, según la Ley 11.234 para 2026. Esta cifra supera los promedios históricos y se acerca a las recomendaciones de organismos internacionales como la OPS y la OMS. Sin embargo, desde el Estado se señala que la problemática requiere la corresponsabilidad de otros sectores como educación, justicia y desarrollo social.
El fortalecimiento de los recursos humanos es clave en la estrategia. Actualmente, la provincia cuenta con 745 profesionales de salud mental distribuidos en cuatro regiones, incluyendo psicólogos, trabajadores sociales, residentes, psicopedagogos, psiquiatras, terapistas ocupacionales, médicos, kinesiólogos, fonoaudiólogos y otros especialistas. Estos equipos están presentes en 90 centros de atención primaria en 15 departamentos, lo que amplía la cobertura territorial y facilita el acceso a la atención.
Las residencias interdisciplinarias en salud mental (RISaM) y en salud mental infanto-juvenil (RISaMIJ), dependientes del Ministerio de Salud, se consolidan como espacios clave de formación de posgrado. Entre Ríos es la cuarta provincia del país en formar especialistas en salud mental infanto-juvenil, un dato relevante ante la alta incidencia del problema en niños, niñas y adolescentes.
La articulación intersectorial se refleja en diversas iniciativas. En conjunto con el Consejo General de Educación se desarrollaron 40 acciones en escuelas durante 2025, abordando 2.434 situaciones complejas, de las cuales 336 estuvieron vinculadas a riesgo de conducta suicida. También se promovieron compromisos con el ámbito deportivo para utilizar el deporte como herramienta de contención y acompañamiento, y se fortalecieron vínculos con universidades como la UNER y la Uader para elaborar diagnósticos y estrategias situadas.
En cuanto a dispositivos de atención en crisis, la provincia cuenta con una guardia interdisciplinaria activa las 24 horas en el Hospital Escuela de Salud Mental de Paraná, además de guardias pasivas en 19 efectores distribuidos en el territorio. Esta red permite responder a situaciones urgentes y garantizar la continuidad de cuidados en articulación con otros niveles del sistema de salud.
A pesar de los avances en políticas públicas, inversión y fortalecimiento institucional, el escenario presenta desafíos persistentes. La complejidad del fenómeno exige sostener y profundizar las estrategias, ampliar la participación comunitaria y consolidar una mirada que entienda la salud mental como un proceso colectivo. La prevención del suicidio no puede limitarse a la intervención en crisis, sino que implica construir condiciones sociales que favorezcan el bienestar, el fortalecimiento de vínculos y el acceso equitativo a oportunidades.
En definitiva, el panorama en Entre Ríos interpela tanto al Estado como a la sociedad en su conjunto. Las cifras representan historias, trayectorias y contextos que requieren ser abordados con sensibilidad, compromiso y responsabilidad. La consolidación de políticas integrales, el trabajo articulado entre sectores y la promoción de una cultura del cuidado son caminos imprescindibles para enfrentar una problemática que demanda respuestas urgentes y sostenidas en el tiempo.
Uno




