Las ventas de indumentaria en Argentina mostraron una caída del 7% interanual durante el bimestre marzo-abril, acumulando así dos años consecutivos de descenso en el sector. Esta situación se explica principalmente por la falta de demanda, que genera un aumento del stock de productos y un creciente atraso en la cadena de pagos, según la última encuesta realizada por la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI).
El informe de la CIAI revela que, de los últimos 14 bimestres relevados, 13 presentaron resultados negativos, y actualmente se registran seis períodos consecutivos de retroceso en las ventas. En el relevamiento, el 59% de las empresas manifestó haber sufrido una baja en sus ventas, mientras que solo el 35% reportó incrementos. Aunque se observa una leve mejora respecto al bimestre anterior, el panorama general sigue siendo crítico para el sector.
La principal problemática identificada por el 81% de las empresas encuestadas es la caída de la demanda, superando ampliamente otros factores como el aumento de costos o la falta de financiamiento. Esta debilidad en el mercado interno afecta la rentabilidad de las compañías, ya que la inflación en los costos no puede ser trasladada completamente a los precios de los productos debido a la imposibilidad de vender.
El informe destaca que “9 de cada 10 empresas no llega a trasladar la mitad del aumento de los costos salariales a los precios”. De hecho, la mitad de los encuestados admitió no haber podido trasladar ningún incremento en los costos al precio final, y solo el 9% logró trasladar más de la mitad de esos aumentos durante el último bimestre.
La contracción del consumo también ha provocado un aumento significativo en las cantidades de ropa sin vender durante el segundo semestre de 2026. El porcentaje de empresas que declararon poseer un stock excesivo se duplicó, pasando del 24% al 52% en un año. Esta acumulación de productos no vendidos, junto con la caída en las ventas, generó un aumento en los atrasos en los cobros dentro de la cadena de pagos, que subieron 15 puntos porcentuales, alcanzando al 29% de las respuestas.
El impacto en el empleo continúa siendo una constante en el sector. La mayoría de las empresas sigue reduciendo su dotación de personal, principalmente mediante renuncias no reemplazadas, que representan el 30% de las medidas, y despidos directos, que constituyen el 20%. En cuanto a las perspectivas a futuro, el 54% de los empresarios calificó sus expectativas económicas como “regulares”, un 34% las considera “malas” o “muy malas”, y solo un 13% mantiene expectativas positivas.
Respecto al corto plazo, el 61% de las empresas prevé que sus ventas se mantendrán sin cambios durante los próximos tres meses, lo que indica un estancamiento en niveles históricamente bajos para la actividad. Solo el 18% espera una mejora, mientras que el 21% anticipa un empeoramiento en su situación comercial.




