La posibilidad de que el papa León XIV visite Uruguay genera una creciente expectativa a ambos lados del río Uruguay. Aunque todavía no existe una fecha oficial confirmada, desde la Conferencia Episcopal del Uruguay señalaron que hay una “alta probabilidad” de que el pontífice llegue al país, en lo que sería la primera visita papal al territorio uruguayo desde las históricas presencias de Juan Pablo II en 1987 y 1988.
El anuncio despertó especial entusiasmo en la ciudad de Paysandú, una de las localidades que podría integrar la agenda del Sumo Pontífice durante su eventual paso por Uruguay. El cardenal Daniel Sturla aseguró que la visita es “casi segura”, mientras que el intendente de Florida, Carlos Enciso, sostuvo que podría concretarse en noviembre.
En ese contexto, el sacerdote Guillermo Buzzo, de la parroquia de Quebracho, expresó su deseo de que León XIV llegue a la capital sanducera. “Nos encantaría que visitara la Heroica y se llevara la experiencia de un pueblo humilde, acogedor y capaz de convivir en paz. Para quienes somos sanduceros y católicos, la fiesta sería doble”, afirmó.
Un acontecimiento con repercusión directa en Entre Ríos
La eventual presencia del Papa en Paysandú tendría un fuerte impacto en la provincia de Entre Ríos, especialmente en las ciudades ribereñas ubicadas frente a la costa uruguaya.
Localidades como Colón, Concepción del Uruguay y, principalmente, Concordia podrían convertirse en puntos de partida para miles de fieles argentinos interesados en participar de actividades religiosas o presenciar una eventual misa papal en territorio uruguayo.
Además del significado espiritual para la comunidad católica, un acontecimiento de esta magnitud generaría movimiento turístico, demanda de transporte internacional, reservas hoteleras y una intensa circulación de personas a través de los pasos fronterizos que unen ambas orillas del río Uruguay.
La cercanía geográfica entre Entre Ríos y Paysandú permitiría que numerosos peregrinos argentinos puedan asistir sin necesidad de realizar largos viajes, transformando la visita en un hecho regional de gran relevancia para toda la costa del río Uruguay.
Mientras tanto, la Iglesia uruguaya mantiene la cautela y espera una confirmación oficial desde el Vaticano. Sin embargo, las señales positivas alimentan la expectativa de que la región vuelva a recibir la visita de un Papa después de casi cuatro décadas.




